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martes, 15 de mayo de 2018

Reconocimiento en el Utah Statal Board Of Education (USBOE)

     En el pasado certamen de Ciencia en Acción, en las modalidades de Habla de Astronomía y Habla de Astrofísica, un maestro español consiguió que por vez primera un colegio estadounidense participara en el certamen. Y no fue mal, consiguió los dos primeros premiso disponibles y una mención de honor. Participé desde la North Davis Preparatory Academy, en Layton.

     El éxito en Utah, de donde proceden los chavales participantes (5º curso), fue tan grande que además de nominarlo como Profesor de Ciencias del año, acaparar noticias en radio y televisión y ser objeto de comentario en los periódicos, los chicos y chicas ganadores tuvieron la oportunidad de visitar por petición expresa el Utah Statal Board of Education, donde el grupo fue homenajeado y los chico y chicas comentaron sus trabajos en directo. Esta entidad es el equivalente al Ministerio de Educación dentro del estado de Utah.

     Un par de semanas después, nuestro director Ryan Robinson recibió el siguiente correo, que vamos a traducir, pero no a comentar:

The message below was sent to me from a Board Member of the State Board of Education. A small group of our students presented some of there work to them a couple weeks ago. 

I have seen many board meetings, but I have never seen our board members being so engaged and eager to learn from NDPA students. The best part was when I looked at the usually stern board member’s faces becoming cheerful and relaxed while interacting with your students. I even noticed admiration reflected on their faces.

Kudos to students and praises to their teachers, mentors and parents.

With great appreciation for the work you all do to promote optimal educational outcomes.


Keep up the good work!!!

......................

El mensaje que aparece a continuación me fue enviado de un miembro de la Junta Directiva de la Junta Estatal de educación. Un pequeño grupo de nuestros estudiantes presentó algunos de ellos trabajo para ellos hace un par de semanas. 

He visto muchas reuniones de la Junta, pero nunca he visto a nuestros miembros de la Junta estar tan comprometidos y ansiosos por aprender de los estudiantes de NDPA. La mejor parte fue cuando miré las caras de los miembros de la Junta generalmente agrias, volviéndose alegres y relajados mientras interactuaban con sus estudiantes. Incluso noté la admiración reflejada en sus caras. Felicitaciones a los estudiantes y alabanzas a sus maestros, mentores y padres. 

con gran aprecio por el trabajo que todos ustedes hacen para promover resultados educacionales óptimos. 

mantener el buen trabajo!!!

     El USBOE por regla general no recibe grupos de estudiantes, salvo contadas excepciones, y por lo que sabemos es la primera vez que comentan una visita con un email de reconocimiento. El trabajo tuvo que ser bueno...

domingo, 26 de enero de 2014

El papel de los docentes

El papel de los docentes

En estas 3 décadas de enseñante he sido testigo privilegiado de cómo la sociedad ha ido descargando en los hombros de la escuela (un eufemismo para decir de los docentes) todos aquellos asuntos que no se ha atrevido a acometer, bien por ignorancia, o bien por simple negligencia. Yo y otros como yo hemos soportado varias leyes educativas y reformas que ilusamente querían cambiar la educación a base de decretazo. Creo que van 7 en los últimos años y, cómo no, se acerca la siguiente. Sea cual sea el color del gobierno con que se nos mira, el resultado siempre era el mismo, y su propia ineptitud en este campo amontonaba un cambio educativo sobre otro, de tal manera que cuando nos enterábamos de qué iba uno, era justo cuando se suprimía y se imponía otro, en un intento de cambiar todo para no cambiar nada. Mis viejos profesores decían que a ningún gobierno le interesa un pueblo formado (porque es más fácil de engañar, decían; menuda tontería…), y a mí me ha llamado siempre la atención que uno de los primeros sectores cuyo acoso y derribo acomete toda nueva formación política que accede al poder sea la educación, justo después de cacarear un “necesario pacto por la educación” desde la oposición. Falta crónica de memoria es mi diagnóstico.


E ineptitud. Todos los teóricos afirman que en educación la reforma se hace de abajo hacia arriba, partiendo de la base, y no imponiéndola desde arriba. Si eso se pretende, concluyen, la reforma en cuestión está abocada al fracaso. ¿Es que esta gente no sabe leer, o informarse?, ¿sus asesores y asesoras tampoco? 

Pero eso es harina de un costal que no quiero abrir ahora, si se me permite. Porque como he mencionado, 30 años da para ver cómo poco a poco la Escuela se ha ido saturando de tareas que nuestro mundo alegremente ha ido delegando sobre ella, sin ofrecerle ninguna contrapartida.

Así aparecieron los temas transversales, donde la educación ambiental y el cuidado del medio ambiente dieron lugar a programas educativos surgidos no de una adecuación normativa, sino de la buena voluntad y entrega del profesorado (véase “Ecoescuelas”). Pero también Educación para la Salud, donde al niño (y la niña) se le enseña a comer, a lavarse e incluso a limpiarse los dientes, cosa que de pequeños, el que más y el que menos aprendió en su casa. Y es que probablemente por falta de tiempo en ellas, a los niños (y niñas) ya son los maestros (y maestras) los que llevan a los infantes a vacunar, aprovechando, según parece, que el Pisuerga pasa por Valladolid, y que los niños están todos juntos en esos lagares llamados colegios. Y, por cierto, empaquetados por fecha de caducidad.

Pero la sociedad siguió delegando, y lo que normalmente se aprendía en la simple convivencia de una calle, en una plaza o paseando con tus padres acabó teniendo que ser enseñado en la Escuela. Y así los maestros (y maestras) tenemos que procurar que nuestro alumnado aprenda valores (Educación en Valores), a respetar a los individuos del otro sexo (Coeducación), y a otros individuos en general (Mediación e Inteligencia Emocional), fundamentos democráticos (Educación para la Ciudadanía), hábito lector (Fomento de la Lectura), y en el caso de los y las compañeras de Infantil (y sorprendentemente, no tan de Infantil), a quitarse y ponerse un abrigo, a atarse los zapatos y a sonarse los mocos (Autonomía Personal)…, como ejemplos rápidos y sencillos de lo que se nos exigen sin habernos dado nada a cambio. Porque, ¿saben ustedes en qué recursos se diferencia mi clase de ahora de la que tenía hace 30 años? En la de ahora hay un ordenador portátil. El mío.


Y con estos menesteres no es de extrañar que la Escuela se nos haya llenado de unos especialistas en educación muy singulares, nuestros padres y madres (con todo el derecho… o sin él), pero también médicos, literatos, científicos, logopedas, orientadores (en este maremágnum, muy necesarios), psicopedagogos, licenciados y diplomados universitarios, sacerdotes y seglares, bibliotecarios, moralistas, ecólogos, algún veterinario (la semana pasada estuvo uno en relación al programa Disfruta) e incluso políticos se han colado por la puerta de atrás para soltarnos en el centro de nuestras aulas sus necesidades… mayormente en forma de un troyano compuesto principalmente de frustraciones e ignorancia consentida, con el que los maestros (y maestras) debemos ir lidiando hasta que conseguimos tirarlo a la basura y eliminar el mal olor resultante, mientras nos dedicamos a lo nuestro, que es dar clase (a ver si se enteran todos ellos).

Yo he defendido (y públicamente, en mi graduación de Biología) que nuestra juventud es la mejor preparada de nuestra historia, y que la estamos tirando al retrete. Lo que debí haber mencionado es que cualquier maestro de a pie ya era, por definición, un perfecto MacGiver en el cotidiano deber académico. Que se ha llegado ya a la aberración de exigirnos a los maestros (y maestras) de escuela ser un técnico de protección civil capaz de diseñar (y ejecutar) un plan de evacuación para un colegio, con unos requerimientos que no se le exigen ni a unos grandes almacenes. Gracias a esta amable iniciativa (que evidentemente ahorra millones de euros a las administraciones de educación al no tener que contratar un experto en Planes de Autoprotección para cada colegio), ya pueden ustedes afirmar con todas las de la ley que los maestros tienen cosas de bombero… lo cual, a mí, me enorgullece, por lo demás, ya que sigue siendo otra de las pocas profesiones donde lo que sigue contando para sobrevivir en ella es la vocación.


Quizás la culpa (o la razón) se derive de un viejo mal que aqueja a estas Españas que se han ido subiendo al tren de la modernidad, a veces a empujones, a veces a hurtadillas, pero siempre tarde: en nuestro país generalmente ha podido dar clase cualquiera… lo que está peligrosamente cerca de considerar que quien da clases en España, es un cualquiera.